Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Teresa de 70 años, que nos escribe desde Pueblo Libre.

Doctora Magaly Moro, llevo 43 años casada con Humberto y nunca pensé que a esta edad tendría problemas de convivencia con mi propio marido. Antes, él salía temprano a trabajar y yo organizaba mi día tranquila. Ahora está jubilado y parece que su nuevo empleo es vigilarme. Si voy al mercado, pregunta cuánto voy a demorar. Si visito a una amiga, quiere saber quiénes estarán. Y si me arreglo para salir, me mira como si estuviera ocultando algo.

Lo más gracioso es que durante años le pedí que pasara más tiempo conmigo. Ahora que lo tengo en casa desde que amanece hasta que anochece, extraño hasta el ruido de la puerta cuando se iba. Se mete en la cocina para decirme cómo preparar el arroz, critica mis programas de televisión y hasta quiere acompañarme cuando voy a la peluquería. ¡Ni que me fuera a escapar con el peluquero!

Hace unos días discutimos porque le dije que el sábado saldría con mis amigas. Me respondió que a nuestra edad ya no estamos para andar como solteros. Le recordé que él juega dominó con sus amigos tres veces por semana y nunca le he pedido que me lleve de paseo. Entonces me dijo que no era lo mismo. ¿Por qué no? ¿Acaso la jubilación le dio autoridad para decidir por los dos?

¿Cómo puedo hacerle entender que seguir casados no significa tener que estar pegados todo el día? A estas alturas, doctora, quiero un compañero, no un supervisor.

CONSEJO

Estimada Teresa, la jubilación puede cambiar la rutina y hacer que una persona busque más compañía, pero eso no le da derecho a controlar la vida de su pareja. Habla con Humberto con cariño y firmeza. No necesitas renunciar a tu independencia para demostrar que lo amas. Después de 43 años juntos, cada uno merece disfrutar esta etapa sin sentirse vigilado.

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