Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Andrea de 35 años, que nos escribe desde Carabayllo.
Doctora Magaly, quisiera pedirle su consejo sobre un comportamiento que me molesta de mi esposo Fernando y siento que cada vez lo soporto menos.
Él es un hombre muy querido por sus amigos, familiares y compañeros de trabajo porque siempre está dispuesto a ayudar. Al principio, esa cualidad me parecía admirable, pues demostraba que tenía un buen corazón.
Sin embargo, con el paso del tiempo, he comenzado a sentir que su disposición para los demás está afectando nuestra relación, porque parece que nunca sabe decir que no, aunque eso signifique dejar de lado nuestros propios planes.
Si un amigo lo llama porque necesita ayuda con una mudanza, Fernando no lo piensa dos veces y sale de casa. Si alguno de sus familiares le pide que haga una compra o lo acompañe a realizar algún trámite, acepta, incluso cuando ya habíamos organizado algo juntos.
Me duele sentir que nuestro tiempo juntos es lo primero que puede sacrificarse, mientras que para los demás siempre encuentra un espacio. No quiero que deje de ayudar a quienes quiere, pero tampoco quiero seguir siendo la persona que siempre debe comprender y esperar.
Doctora Magaly Moro, ¿estaría siendo egoísta al pedirle que aprenda a poner límites y que respete los planes que hacemos como pareja? Me preocupa que, por querer quedar bien con todos, termine descuidando nuestro matrimonio. ¿Qué debo hacer?
CONSEJO
Estimada Andrea, te recomiendo hablar con Fernando en un momento tranquilo y le expliques que no le pides que deje de ayudar a los demás, sino que también cuide el tiempo que comparten como pareja. Sería bueno que él aprenda a poner límites en el trabajo y con sus familiares. Ser generoso no significa estar disponible para todos a cualquier hora. Tu matrimonio también merece un lugar prioritario.




