Una buena noticia para la biodiversidad en nuestra capital. El Ministerio del Ambiente (MINAM) aprobó el pedido de renovación hasta el año 2041 del reconocimiento del Santuario de Amancay de UNACEM como Área de Conservación Privada (ACP), garantizando la continuidad de la protección de uno de los ecosistemas de lomas más importantes de Lima Metropolitana.
La medida fue oficializada mediante Resolución Ministerial N° 171-2026-MINAM, que además aprobó el cambio de denominación de “Lomas de Quebrada Río Seco” a “Santuario de Amancay”. Cabe recordar que esta área ya había sido reconocida como ACP en 2021 por un periodo de diez años, vigente hasta 2031; con esta renovación, su conservación se extiende por diez años adicionales, hasta 2041.
Esta decisión reconoce el valor ecológico de este espacio de 787.82 hectáreas ubicado entre Lurín y Pachacámac, así como el cumplimiento de los compromisos de conservación asumidos por UNACEM. Con esta renovación, la empresa reafirma su compromiso de largo plazo con la conservación de la biodiversidad y de la flor de Amancay, símbolo de Lima y especie catalogada en estado vulnerable.
Un compromiso de largo plazo con la biodiversidad
El Santuario de Amancay forma parte de la estrategia de sostenibilidad de UNACEM, que tiene como meta alcanzar la carbono-neutralidad al 2050, apostando, entre otras iniciativas, por Soluciones basadas en la Naturaleza (SBN). Esta área de conservación privada protege un ecosistema único que alberga alrededor de 175 especies de flora y fauna, entre ellas la emblemática flor de Amancay, símbolo de la ciudad de Lima.

“La conservación del Santuario no solo contribuye a la protección del ecosistema de lomas y de su flora y fauna nativas, sino que también impulsa oportunidades para las poblaciones locales, genera bienestar y fomenta una mayor conciencia ambiental en niños y jóvenes”, señaló Pedro Gamboa, subgerente de gestión de activos ambientales de UNACEM.
La renovación de esta categoría cobra especial relevancia en el marco de la Fiesta de Amancaes que se conmemoraba cada 24 de junio. Esta especie, actualmente en estado vulnerable, florece solo una vez al año durante los meses de junio y julio en las lomas. Gracias a la conservación de ecosistemas como el Santuario de Amancay, se contribuye a proteger su hábitat natural y asegurar que futuras generaciones puedan seguir apreciando esta emblemática flor.
Conservación que conecta a las personas
Más allá de la conservación, el Santuario tiene como objetivo educar, investigar y conectar a las personas con la naturaleza. A través de su programa “Unidos por las Lomas”, más de 4,000 escolares han podido conocer este ecosistema, contribuyendo a formar una nueva generación comprometida con su cuidado.
Asimismo, el Santuario está abierto al público y ofrece una experiencia única que combina naturaleza, deporte y cultura. Cuenta con cinco circuitos para trekking, ciclismo y trail running, así como espacios donde los visitantes pueden conocer tanto la biodiversidad como sitios arqueológicos de gran valor. Las personas que deseen agendar una visita al Santuario pueden hacerlo a través de su perfil en Instagram: @santuario.amancay




