El entorno y la personalidad de Leonardo DiCaprio, el flamante ganador del Óscar a mejor actor y activista ambiental, puede llegar a ser un misterio, excepto para Kasi Brown, su exasistente que se animó a revelar algunas anécdotas para la edición estadounidense del HuffPost.
En la tarde de Halloween de 2003, DiCaprio, quien se encontraba cansado tras el rodaje de la película El aviador, le explicó a Brown por qué esa fecha era su fiesta favorita.
"Dijo que le gustaba poder andar entre la gente y hablar con ellos sin que le reconocieran. Ser como los demás sin ningún tipo de pretensión", le confesó el estadounidense.
Brown, con el pasar de los meses, entendió el deseo de anonimato del artista de Hollywood. Con frecuencia, cuando DiCaprio salía de su caravana, Brown le cubría con un paraguas para que los paparazzi "no fotografiaran los gestos raros que hacía al ensayar", explica Brown.
Además, Brown relató que ambos tenían una broma recurrente que presentaba a DiCaprio como una estrella egocéntrica. "A veces, actuaba como si fuera el típico famoso y, cuando me pedía algo, yo hacía una reverencia y decía con voz sumisa 'sí, señor, como usted diga, ¿desea algo más, señor?', entonces se reía y me decía que dejara de hacerlo", cuenta.
En ese tiempo, Brown aprendió muchas cosas sobre DiCaprio.Era "muy inteligente". Sabía mucho de "política, cultura pop, historia... cualquier cosa". Tenía un "sentido del humor muy ácido" y conversaba con todo el mundo.
![]()

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/HV26YDP42VBXBIQYQH2PBE5GPQ.jpg)


