Es una forma de expresión corporal que transmite muchas emociones como la seguridad y la confianza. Un abrazo nos permite sentirnos sostenidos y menos solitarios pero también nos proporciona grandes beneficios físicos y psicológicos.
En los primeros años de vida las neuronas se desarrollan debido a señales de contacto físico, tales como los abrazos. En los niños, se ha comprobado que los abrazos tienen un muy buen efecto en el desarrollo del lenguaje y en el coeficiente intelectual.
A lo largo de los años, los efectos psicológicos son muy positivos. Eliminan la depresión y disminuyen el enojo y el estrés porque elevan los niveles de serotonina. Este beneficio es muy similar al de acariciar a una mascota.
Entre los efectos físicos que se le atribuyen al abrazo, están: el fortalecimiento del sistema inmune, la relajación de los músculos, el equilibrio del sistema nervioso y la disminución de la presión arterial.
Así que, si no has recibido uno, anímate a pedirlo; muy pocas personas rechazarían esa oferta. Además, también puedes darlo, no necesitas ningún motivo en especial. ¡Empieza con tu familia!

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