Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Mariana, de 31 años, que nos escribe desde San Miguel.

Doctora Magaly Moro, llevo cuatro años casada con Luis y siempre pensé que formábamos un gran equipo. Desde que nos casamos hemos trabajado duro para salir adelante. Los dos tenemos empleo, pagamos el departamento y soñamos con tener un hijo en un par de años. El problema es que mi esposo se ha obsesionado con ahorrar y siento que nuestra vida se ha convertido únicamente en hacer cuentas.

Ya no salimos a comer, dejamos de viajar, evita cualquier gasto que considere innecesario y hasta cuestiona si compro algo para mí. Si propongo ir al cine o celebrar nuestro aniversario en un restaurante, me responde que ese dinero estaría mejor en la cuenta de ahorros. Sé que piensa en nuestro futuro, pero siento que se está olvidando del presente.

He intentado conversar con él muchas veces. Le digo que entiendo la importancia de ser responsables con el dinero, pero también necesitamos disfrutar lo que hemos construido juntos. Luis dice que exagero, que algún día le agradeceré todo el esfuerzo y que ya habrá tiempo para divertirnos cuando estemos más tranquilos económicamente. Sin embargo, ese momento nunca llega y cada vez lo noto más distante.

Extraño al hombre con el que me reía por cualquier cosa y que disfrutaba pasar tiempo conmigo. No quiero que el dinero termine convirtiéndose en el motivo por que nuestro matrimonio se enfríe. ¿Qué puedo hacer para que me entienda?

CONSEJO

Estimada Mariana, es positivo que ambos piensen en el futuro, pero una relación no puede basarse solo en metas económicas. El ahorro debe dar tranquilidad, no convertirse en motivo de tensión o conflicto. Busca un momento sereno para conversar con tu esposo y plantearle acuerdos que permitan cuidar las finanzas sin dejar de disfrutar pequeños espacios juntos.