Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Rubén, de 26 años, de Lince.
Doctora Magaly, le escribo porque ya no sé qué hacer con Lucía. Llevamos dos años de relación y antes todo era equilibrio, risas y tiempo de calidad frente al televisor. Pero desde que se obsesionó con el mundo fitness, siento que he pasado a un tercer plano en su vida. Ella se levanta a las cinco de la mañana y se acuesta temprano para cumplir con su rigurosa rutina.
Sus días giran exclusivamente en torno a las calorías, los batidos de proteína y el conteo de sus pasos. Ya no podemos salir a cenar tranquilos porque todo le parece excesivamente graso o fuera de su dieta. Si le propongo ir al cine, me dice que prefiere usar ese tiempo para hacer su cardio pendiente en la trotadora. Me duele sentir que para estar con ella debo pedir una cita entre sus series de pesas.
Lo más frustrante es que, cuando le reclamo por su falta de atención, me dice que la solución es simple. Según ella, yo debería inscribirme en su gimnasio para entrenar juntos y así “compartir tiempo de calidad”. Pero a mí no me apasiona el deporte, yo solo quiero a mi novia de vuelta, sin pesas de por medio. No entiendo por qué para amarnos tengo que someterme a un estilo de vida que simplemente no me nace.
Me siento solo estando en pareja y me cansa pelear por un espacio que antes me pertenecía por derecho. Ella dice que soy un exagerado y que no apoyo sus metas, pero yo solo busco un domingo de descanso. Tengo miedo de que este abismo crezca tanto que terminemos siendo dos extraños viviendo en mundos distintos. ¿Es justo que me pida cambiar mi esencia para poder recibir un poco de su afecto y atención?
CONSEJO
Querido Rubén, es vital que converses con Lucía sobre la importancia de los lenguajes del amor; no todos disfrutan de las mismas actividades. Si bien el deporte es saludable, una relación requiere de acuerdos donde ambos se sientan cómodos y valorados sin imposiciones. Intenta proponer un día fijo a la semana sin tecnología ni ejercicios para reconectar. Suerte.




