Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de César, de 32 años, del distrito de Jesús María.

Doctora Magaly Moro, le escribo porque estoy harto de que mi novia suspire por el periodista Martín Riepl. Usted pensará que soy un exagerado, pero no es así.

Yo adoro a Susana, es la mujer ideal para mí, solo tiene un defecto que me molesta, se derrite por el “colorado” Riepl. Yo reconozco que es un buen periodista, hasta comparto muchas de sus opiniones, pero ya estoy cansado de oír hablar de él todo el tiempo. Que si es inteligente, que si habla bonito, que su sonrisa es linda. Hasta mi mamá y mi futura suegra también lo admiran.

Mi Susanita es su fan número 1. Lo sigue desde que era reportero en Latina. Su admiración es tal que me obligó a ir a la feria del libro solo para comprar el libro que Martín escribió sobre Vizcarra y hacer una larga cola para que se lo firme.

La gota que derramó el vaso fue cuando una tarde de la semana pasada regresábamos a casa en mi auto y yo quería escuchar música, pero ella, sin consultarme, sintonizó RPP porque ahora Martín conduce el programa “Conexión”. Doctora, estoy cansado de escuchar al “Capitan América Riepl”, y lo único que quería era escuchar buena música.

Como me negué a complacerla, Susana se molestó conmigo. Ahora estamos distanciados. Quiero arreglar las cosas con ella, pero no pienso pedirle perdón, como me sugiere mi madre, porque siento que no hice nada malo. ¿Qué hago?

CONSEJO

Querido César, si realmente deseas arreglar las cosas con Susana debes empezar por no cuestionar sus gustos ni la admiración que siente por el periodista Martín Riepl. Dile que respetas sus intereses, pero que te gustaría que ella también respete los tuyos. Lleguen a un punto medio donde ambos se sientan cómodos. Los dos deben saber ceder. Suerte.