Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Carla de 45 años, que nos escribe desde Los Olivos.

Silvana (27 años, Los Olivos). Doctora Magaly Moro, recurro a usted a través de esta carta con el corazón muy dolido porque mi gran ilusión por Gianluca Lapadula se ha convertido en una fuente constante de peleas en mi relación con Alejandro.

Desde que el “Bambino” se puso la camiseta de la Blanquirroja, me cautivó por completo con esa entrega inquebrantable que muestra en en cada partido. Ahora que juega en Universitario de Deportes, equipo del cual soy hincha desde niña, mi admiración hacia él no ha hecho más que multiplicarse con cada gol y cada muestra de garra en la cancha. Sin embargo, este sentimiento tan sano y lleno de orgullo deportivo me está generando graves problemas con mi enamorado.

Él se ha vuelto increíblemente celoso del futbolista, al punto de hacerme escenas absurdas cada vez que veo un resumen de los partidos o comento su desempeño. Por más que intento explicarle a Alejandro que se trata de una simple admiración al profesionalismo y la calidad de un deportista, él se niega a entender.

Nuestra última pelea fue el día del Clásico. Nos reunimos con algunos amigos a ver el partido en mi casa y Alejandro, quien en realidad no es muy fanático del fútbol, se la pasó con mala cara en toda la reunión. Realmente fue muy incómodo porque todos lo notaron.

Siento profunda molestia ver que mi pareja es incapaz de respetar un espacio tan inocente que solo me trae alegría y emoción. Ya no sé cómo hacerle comprender la diferencia entre el amor real que le tengo y la admiración sincera que siento por el delantero.

CONSEJO

Querida Silvana, la admiración por un deportista no debería amenazar tu relación. El problema aquí no es tu gusto por el fútbol, sino la inseguridad y la falta de confianza de tu enamorado. Conversa con él firmemente para poner límites a sus celos. Si persiste en su actitud controladora, evalúa si vale la pena estar con alguien que no respeta tus espacios ni tus alegrías. Suerte.