Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Julia, de 53 años, que nos escribe desde Puente Piedra.

Doctora Magaly, le escribo con el corazón en la mano porque mi casa se ha convertido en un campo de batalla. Lo que antes eran almuerzos llenos de risas en nuestro hogar, hoy son peleas y discusiones por culpa de las elecciones. Mis cuatro hijos han tomado bandos opuestos por quién debe pasar a la segunda vuelta y no hay forma de calmarlos cuando se sientan a la mesa.

Todo empezó como un interés sano por el futuro del país, pero la pasión se les escapó de las manos. Uno defiende a Roberto Sánchez y su sombrero; mientras que el otro no deja de alabar a “Porky”. Se lanzan ataques personales y frases hirientes, olvidando que son hermanos.

La situación escaló tanto que ahora el conflicto está afectando mi matrimonio. Intenté poner orden prohibiendo hablar de política mientras comemos, pero mi esposo me desautorizó. Él dice que censuro la libertad de expresión de nuestros hijos, dejándome como la villana de la película por querer paz. Siento que mi autoridad se esfumó

Me aterra pensar que todo empeorará mientras el conteo de votos siga demorando. Cada noticia nueva es combustible para una nueva hoguera en mi sala y ya no sé qué hacer. Temo que cuando las elecciones pasen, las heridas sean tan profundas que mi familia nunca vuelva a ser la misma. Por favor, dígame qué hacer para que la tranquilidad regrese a mi hogar.

CONSEJO

Querida Julia, es comprensible tu angustia, pues la política jamás debe estar por encima del amor familiar. Habla con tu esposo para recuperar la unidad de mando y establecer reglas de convivencia respetuosas. Busquen espacios de recreación. La paciencia será tu mejor aliada hasta que los ánimos electorales se enfríen. Suerte.