Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Blanca, de 47 años, que nos escribe desde Surco.

Doctora, estoy casada desde hace un año con Javier, un hombre increíble que me hace reír todos los días y con quien siento que construimos un hogar lleno de cariño. En casi todo, nos entendemos y nos apoyamos mutuamente, pero hay un tema que ha empezado a afectarme más de lo que quisiera, se trata de su obsesión por el orden.

Al principio me parecía hasta adorable que Javier quisiera que todo esté en su lugar, que los platos queden impecables y que cada cosa tenga un sitio específico. Pero con el tiempo esa actitud se ha vuelto un problema. Cada vez que cocino o pongo algo fuera de su “norma”, la tensión se hace palpable. No importa cuánto me esfuerce, siempre hay un comentario que me hace sentir torpe o insuficiente.

Las situaciones cotidianas se han vuelto complicadas. Por ejemplo, si dejo un sartén en el fregadero o no guardo los frascos en el orden que él espera, él suspira, frunce el ceño y me lo hace notar con un comentario que duele más de lo que quisiera admitir. Incluso las cenas, que antes eran un momento de disfrute, ahora terminan en silencio o con pequeñas discusiones sobre cómo organizo la cocina.

Me siento frustrada y confundida. Quiero complacerlo porque lo amo y porque sé que su intención es buena, pero al mismo tiempo me estoy cansando de sentir que cualquier paso en falso significa decepcionarlo. ¿Cómo puedo explicarle cómo me siento sin generar un conflicto mayor ni que se sienta desvalorado?

No puedo con su obsesión por el orden

Querida Blanca, tu situación no es menor y es normal que te sientas agobiada; convivir implica aprender a equilibrar los hábitos de cada uno sin que uno de los dos pierda comodidad o alegría. Lo importante es expresar cómo te afecta la tensión en la cocina y plantearlo como una búsqueda de solución en pareja, no como una crítica. Suerte.

TAGS RELACIONADOS