Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de María, de 36 años, que nos escribe desde Magdalena.

Doctora Moro, llevo seis años de relación con mi pareja y últimamente no puedo evitar preguntarme hacia dónde vamos. Cuando nos conocimos, yo tenía claro que quería construir una vida con alguien, pero ahora me siento como un barco a la deriva.

Ruben tiene 47 años y es padre de dos hijos que ya son adultos. Fue papá muy joven y siempre dice que ya pasó por etapas que yo todavía quisiera vivir. Entiendo que sus experiencias han sido distintas, pero a veces siento que eso se ha convertido en una excusa para evitar cualquier conversación sobre el futuro.

Durante estos años hemos tenido una relación estable. Nos llevamos bien, compartimos tiempo juntos y rara vez discutimos. Sin embargo, nunca ha hablado de matrimonio, tampoco de convivir ni de comprar algo juntos. Cada vez que intento tocar el tema, responde que las cosas están bien como están y que no entiende por qué hay que ponerle etiquetas a una relación.

A medida que pasa el tiempo, la incertidumbre se hace más difícil de manejar. No sé si realmente no cree en esos compromisos o si simplemente no los quiere conmigo. A mis 36 años necesito entender qué espera de esta relación y si nuestros caminos siguen apuntando hacia el mismo lugar.

También me preocupa descubrir dentro de algunos años que nuestras expectativas eran completamente distintas. ¿Es razonable pedir una definición después de tanto tiempo o debería aceptar que esta relación ya alcanzó el punto al que él estaba dispuesto a llegar?

CONSEJO

Querida María, pedir claridad después de seis años no es una exigencia excesiva. Tienes derecho a conocer cómo imagina él el futuro y si existe espacio para los proyectos que considera importantes. Más que buscar una promesa inmediata, procure tener una conversación sincera sobre expectativas y objetivos. La respuesta que recibas puede ser difícil, pero la incertidumbre prolongada suele desgastar más que una verdad clara.