Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Marcos, de 39 años, del Callao.

Doctora, recurro a usted porque siento que nadie me entendería tan bien como usted. Mi novia es salsera de corazón y últimamente escucha la música de Massiel Málaga. Me dice que le gusta su voz, su actitud y los covers que interpreta. Además, ella es pareja del “Churrito” Hinostroza. Hace poco ambos se hicieron virales bailando juntos, y lo que más llamó la atención fue el paso del “Churrito”, que tiene un movimiento muy particular. Ahora mi novia quiere que grabemos un video imitando ese paso.

El problema es que la salsa no es lo mío y ese paso en particular me resulta imposible de copiar. He intentado practicarlo, pero en lugar de parecerme al “Churrito”, termino haciendo el paso de Cantinflas. Cada intento termina en risas nerviosas o en que ella se impaciente, y yo me siento frustrado. No quiero responderle mal ni discutir, pero la insistencia me empieza a agotar. Lo que comenzó como un juego divertido se ha convertido en una fuente de tensión.

Quiero complacerla porque sé que le hace ilusión, pero también quiero ser sincero con mis límites y no fingir habilidades que no tengo. Me preocupa que esta insistencia termine irritándome, y no quiero que algo tan simple se vuelva un conflicto.

Doctora, ¿cree que debería seguir intentándolo aunque me cueste? Siento que a veces me cuesta poner límites, pero está situación en especial me está empezando a exasperar. Me gustaría que ambos disfrutemos sin sentir frustración.

CONSEJO

Querido Marcos, no necesitas dominar un paso que no te sale ni te gusta. Propón practicarlo juntos con humor, grabar varias tomas y reírse de los errores. Comunícale tus límites con cariño y busquen la diversión por encima de la perfección. Lo importante es disfrutar el momento juntos, no el baile perfecto. En caso te genere mucha incomodidad, exprésalo, tu pareja también debe comprenderte.