Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Rocío, de 35 años, de Salamanca.

Doctora Moro, estoy casada hace seis años y, aunque quiero a mi esposo, hace tiempo siento que algo nos falta. A veces veo entrevistas de Natalie y Yaco y me quedo pensando. Ella cuenta que él es protector, que ha mejorado con los años, que es hogareño y que siempre está pendiente de su familia. Y él dice que Natalie es comprensiva, pacífica, que le tiene paciencia incluso en sus momentos más complicados. No hablo de perfección, hablo de esa sensación de estar en el mismo equipo.

Con Martín no empezamos mal. Al contrario, éramos muy unidos. Salíamos, cocinábamos juntos, hacíamos planes para la casa que soñábamos tener. Cuando nos casamos pensé que esa complicidad iba a crecer. Durante los primeros años fue así, nos apoyábamos bastante y yo sentía que podía contar con él para todo.

Con el tiempo se volvió más distante. No es un mal esposo, trabaja duro y cumple con lo básico. Pero casi no está en casa y cuando está, se encierra con el celular o la televisión. Si tengo un problema, me escucha rápido y me dice que no exagere. Extraño sentir que me cuida, que le importa cómo estoy de verdad.

No quiero un matrimonio de rutina donde cada uno vive por su lado. Quiero sentir que crecemos, que mejoramos, que nos elegimos todos los días. Me da miedo hablar y que piense que estoy inconforme con todo. También me asusta quedarme callada y que esta distancia se vuelva permanente. ¿Cómo puedo decirle lo que necesito sin que sienta que lo estoy atacando?

CONSEJO

Rocío, lo que estás sintiendo no es un capricho ni una fantasía. Cuando en un matrimonio se pierde la sensación de equipo, el vacío pesa mucho. Tal vez puedas buscar un momento tranquilo para hablar desde lo que sientes tú, sin reproches, expresándole en cómo te gustaría volver a conectar y no en lo que él hace mal. Si ambos están dispuestos a escucharse, todavía hay espacio para reconstruir esa cercanía.

TAGS RELACIONADOS