Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Iván, de 48 años, del distrito de Villa María del Triunfo.
Doctora Moro, por mucho tiempo he sido muy desafortunado en el amor, pero mi suerte ha comenzado a cambiar con la llegada de Marcela. Ella es una mujer madura y muy atractiva, de esas que saben lo que quieren y se entregan al máximo en todo sentido.
Sus encantos me dejaron embelesado al poco tiempo de conocerla y rápidamente me animé a invitarla a salir. Pese a la gran confianza que suele demostrar, tiene una debilidad, son sus hijos. Aunque ya son personas adultas y cada uno tiene su propia vida, los dos viven con Marcela, y su cercanía y protección hacia ella son evidentes.
Señora Moro, no comprendo qué pude haber hecho para que me traten de esa forma. En todo momento he sido correcto con su madre. Lo único que hago es quererla y creo que eso les incomoda porque aún tenían la esperanza de que vuelva con su expareja, el padre de ambos. Por lo que Marcela me cuenta, su ex es un hombre muy cariñoso con sus hijos, pero egocéntrico y manipulador con ella. Jamás le dio el lugar que se merece y, lamentablemente, las cosas no terminaron muy bien entre ellos.
Sé que no tengo que caerle bien a todo el mundo y que es muy duro para cualquiera tener una persona nueva en sus vidas, pero cuando veo a mi pareja sufrir por ellos, no puedo evitar sentirme mal. Me pregunto si habrá alguna forma de que me acepten o si debo alejarme por el bien de todos. ¿Cómo enfrento esta situación, doctora Moro?
CONSEJO
Querido Iván, acercarse a sus hijos lleva tiempo, porque detrás de su resistencia hay cariño y protección hacia su madre. Acompaña a Marcela con paciencia, comparte momentos sin presionar y demuestra interés genuino por ellos. Pequeños gestos y la constancia muestran respeto y sinceridad. Mientras tanto, cuida tu corazón y reconoce tus propios límites. Amar también implica proteger tu bienestar.




