Edgard, el embalsamador
Edgard, el embalsamador

Siempre ha sido el deseo de los deudos que sus seres queridos, que gozan de la presencia de Dios, se conserven con la esperanza y la seguridad de la resurrección. Más de uno dice: “Cómo quisiera que mi papá resucite tal cual era, joven y simpático”.
Esta ilusión, que parecería un sueño, se hace realidad con el embalsamamiento, como lo hacían los antiguos egipcios o nuestros antepasados peruanos cuyos restos se han encontrado casi intactos, como dormidos, como quien espera una nueva vida.
Es acertado pensar que en la actualidad los mejores embalsamamientos se hacen en los países más adelantados o en los que tienen experiencia en este tipo de procesos, como por ejemplo el Vaticano, que mantiene intactos, como si estuvieran vivos, a sus santos y papas, entre ellos Juan Pablo II. Sin embargo, Huancayo no está lejos de esa realidad; es más, está en condiciones de hacer los mejores embalsamados del mundo, ello gracias a las manos mágicas de Edgar Aranda Huincho, médico y docente de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP).

PROCEDIMIENTO. Aranda Huincho, tras solicitar permiso a las autoridades de la UNCP, utilizó la sala de disección de Anatomía Humana de la universidad y con el apoyo de los alumnos en 6 horas realizaron el proceso de preservación del cuerpo de su hermano.
Iniciaron la operación con una incisión en la artería para el vaciado de la sangre y la reemplazaron con productos químicos: formol, ácido férrico, glicerina y otros hasta llegar a la última célula del cuerpo para evitar la descomposición de los tejidos. Esta labor tuvo un costo de S/.500, sin contar el trabajo profesional.
Para el tratamiento utilizó una técnica simple, un plástico transparente, luego lo cerraron herméticamente sobre tres galones de productos químicos para la absorción vascular y de la piel, supliendo la deshidratación del líquido intracelular y extracelular.
Este procedimiento, que fue un invento del doctor Edgar Aranda, obtuvo resultados satisfactorios, ya que después de 13 meses de enterrado, el cuerpo no había sufrido ningún cambio morfológico en su cabello, piel, uñas; es decir, el cadáver estaba intacto. La familia entera acudió al cementerio de Lircay-Huancavelica y fue testigo de esta hazaña.

INVESTIGACIÓN. Aranda señala que investigó por diez años cómo conservar el cuerpo de un difunto, aunque asegura que nunca tuvo dónde probar este experimento químico, hasta que se le presentó la oportunidad con su hermano.
“Lo que se hizo fue extraer toda la sangre y reemplazarlo por otros líquidos, o sea por otro combinado químico, además de unos secretos”, comentó el médico.

HUGO CHÁVEZ Y telemundo. Edgar Aranda anunció que patentará su descubrimiento y más adelante ofrecerá sus servicios como embalsamador. Como anécdota, comentó que en su momento ofreció sus servicios al gobierno de Venezuela cuando se pensaba en la posibilidad de embalsamar a Hugo Chávez, pero no tuvo respuesta.
El pasado 4 de setiembre, el programa al “Rojo Vivo” de la cadena Telemundo de Estados Unidos emitió un reportaje sobre la hazaña del embalsamamiento logrado por el médico huancaíno. Edgar Aranda, con su trabajo de investigación, se ha convertido ahora en todo un personaje de la medicina mundial y el orgullo de su familia y sus alumnos.
Definitivamente, jamás se imaginó que embalsamar el cadáver de su hermano como parte de un experimento para conservar su cuerpo le cambiaría la vida; pues, según el reportaje, Edgar Aranda ya es parte del selecto grupo de médicos capaces de utilizar técnicas sencillas para obtener grandes resultados.