El sueño de Huaycán
El sueño de Huaycán

Cuando el pueblo de Huaycán empezaba a gestarse, Gustavo Perea llegó con su familia a ocupar uno de los primeros lotes del sector B. Todo era tierra agreste, recuerda. No habían pistas ni veredas, solo un camino polvoriento por donde cruzaban vehículos y peatones.

Después de casi tres décadas, el hombre de 67 años volvió a recorrer el inhóspito camino, que ahora es el cimiento de la Plaza de Armas del lugar donde vivió cerca de 15 años. Asombrado por el nuevo rostro de Huaycán, repite una y otra vez: ¡Cómo ha cambiado y cuánto ha crecido!

El inicio. Las palabras que Gustavo menciona resumen los últimos años de historia de este poblado ubicado a la altura del kilómetro 16.5 de la Carretera Central, en Ate y cuyo origen se remonta al 3 de mayo de 1984.

En esta fecha, el entonces alcalde de Lima, Alfonso Barrantes, lo crea como Proyecto Especial mediante decreto de alcaldía.

Unos meses más tarde, el 15 de julio, cerca de cinco mil familias ocuparon de forma pacífica las tierras abandonadas en la quebrada de Huaycán. La mayoría provenía de AA.HH de Ate y El Agustino, Chosica, Chaclacayo, Lima y Callao, pero sus verdaderas raíces estaban en las provincias del centro del país.

Fue así que la denominada “Ciudad de la Esperanza” comenzó a caminar y con ella también los sueños de un pueblo luchador que pronto se convertiría en la Comunidad Urbana Autogestionaria de Huaycán y que hoy anhela ser un distrito más de la capital.

Problemas y luchas. Este ideal que comparten los más de 250 mil pobladores está a punto de concretarse, pues el presidente Ollanta Humala declaró como zona intangible al distrito de Ate, a fin de ejecutar acciones de demarcación territorial que conlleven a la creación del distrito Huaycán.

Fernando Canchari, secretario de Asuntos Legales de la comunidad, cuenta que desde 2006 luchan por este objetivo debido a que en las últimas décadas “el gobierno local, encabezado por el alcalde Óscar Benavides, no tiene capacidad para brindarles servicios básicos”. Además, ha permitido la proliferación desordenada de viviendas en los cerros.

“El tráfico de terrenos, la delincuencia y la falta de hospitales y áreas verdes son los problemas que hoy nos aquejan. Sin embargo, al burgomaestre parece no importarle, por eso queremos tener un presupuesto propio”, explica.

Hacia la autonomía. Huaycán se caracteriza por tener una tradición organizativa y comunal. Fernando considera que son un pueblo unido cuyo fin principal es el bienestar colectivo. Esto, asegura, ha quedado demostrado en aquella histórica movilización que realizaron el 15 de julio de 1988 para obtener mejores condiciones de vida.

También, remarca, ha quedado demostrado en la continuidad de un gobierno vecinal, que luchará por conquistar la autonomía de la comunidad para construir, tras 31 años de fundación, un nuevo comienzo.