Dos suplementos pueden anunciar “500 mg de magnesio” y aportar cantidades muy distintas de mineral. La diferencia está en que una cosa es el peso del compuesto y otra el magnesio elemental, es decir, la cantidad real de magnesio que aporta.
Al revisar la etiqueta, fíjate primero en cuánto magnesio elemental contiene cada dosis. Luego, identifica la forma en que viene, ya sea citrato, glicinato u óxido. No todas tienen la misma absorción ni los mismos efectos. El citrato, por ejemplo, puede tener un efecto laxante, mientras que el óxido suele absorberse menos.
También revisa cuántas cápsulas necesitas para completar la dosis indicada y evita sumar magnesio de distintos suplementos sin tener en cuenta la cantidad total que consumes.
No lo elijas solo por las promesas de mejorar el sueño, reducir el estrés o aliviar los calambres. Además, recuerda que consumir más no significa obtener mayores beneficios. Un exceso puede provocar diarrea y, en determinadas circunstancias, otros problemas de salud.
Antes de comprarlo, comprueba cuánto magnesio elemental aporta y si responde a tus necesidades.




