Sara Abu-Sabbah

El ayuno es una práctica común en Semana Santa con un sentido espiritual, aunque también con efectos en el cuerpo. Bien realizado, puede convertirse en una pausa digestiva que favorece la regulación metabólica y la conciencia sobre lo que se consume.

Sin embargo, no se trata de no comer nada durante muchas horas sin criterio, ya que los ayunos prolongados o mal planificados pueden generar fatiga, irritabilidad, dolor de cabeza e incluso descompensaciones, especialmente en personas con diabetes, gastritis o alta demanda física.

Si se decide ayunar, es importante hacerlo de forma segura, manteniendo una buena hidratación, evitando esfuerzos intensos y rompiendo el ayuno con alimentos ligeros pero nutritivos, combinando proteína, alguna grasa saludable y carbohidratos de fácil digestión.

El ayuno no es para todos ni es obligatorio, por lo que más que restringir, el enfoque debería ser reflexivo, orientado a elegir mejor, comer con moderación y escuchar al cuerpo.