¡Habla, sobrino! Lima se coronó campeona mundial en algo que nadie quiere ganar: el tráfico. Perdemos 195 horas al año atrapados en hora punta, lo que equivale a más de 8 días completos viendo el carro de adelante mientras el reloj avanza y nosotros seguimos en el mismo sitio.
Lo que pasa, sobrino, es que la ciudad ha crecido en desorden. Mientras el número de carros aumentó en 40% en la última década, las vías apenas se expandieron. Encima, el transporte público formal cubre poco y la inseguridad espanta a más de uno, así que muchos optan por sacar el carro. El resultado termina siendo que más autos compiten por el mismo espacio en las pistas.
Y no se trata solo del fastidio que genera el tráfico, también afecta nuestro bolsillo. Se estima que nos cuesta a todos los peruanos alrededor de S/23 mil millones al año. Ya me imagino en qué podríamos gastar esa plata, pero la terminamos perdiendo quemando gasolina y horas perdidas. Si no apostamos por un verdadero transporte masivo y planificado, seguiremos avanzando en cámara lenta.




