Se cree que cada latigazo reduce un pecado y algunos deben pasar decenas de veces para quedar "limpios".
Se cree que cada latigazo reduce un pecado y algunos deben pasar decenas de veces para quedar "limpios".

Por tradición, los talcigüines (hombres endiablados) propinan simbólicos azotes como parte de una representación que, según la creencia popular, contribuye a la purificación y al fortalecimiento espiritual en Semana Santa, en El Salvador.

La representación cobra vida en las calles de Texistepeque, donde los talcigüines escenifican la lucha entre el bien y el mal, en una tradición que, destacó el párroco Hilario Morán, está arraigada en la comunidad y viene de la época colonial.

Los azotes son parte de un acto de purificación o penitencia; se cree que cada latigazo reduce un pecado.

Historia

Los talcigüines son una tradicional y vibrante representación religiosa del Lunes Santo en Texistepeque, El Salvador, donde hombres vestidos de rojo y con máscaras azotan simbólicamente a los asistentes para “limpiar sus pecados”.

Esta tradición, cuyo nombre significa “hombre endiablado” en náhuat, simboliza la lucha entre el bien y el mal.

La creencia popular señala que los latigazos contribuyen a la purificación y al fortalecimiento espiritual en Semana Santa