Se instaló en terrenos de la Casa Blanca, una estatua de Cristóbal Colón, reproducción de otra original que inauguró en 1984 en Baltimore el entonces mandatario Ronald Reagan y que fue derribada por manifestantes el 4 de julio de 2020 y arrojada al agua durante unas protestas contra símbolos coloniales y racistas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera al explorador como un héroe para acabar con las decisiones “woke” de borrado de su papel en la historia y de retirar monumentos en su honor en todo el país.
Para evitar que sea vandalizada, la estatua está detrás de rejas frente al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower.
Aval de Trump
El presidente Trump, en una carta publicada por la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoestadounidenses, elogió al grupo por su “increíble generosidad” al llevar la estatua a Washington después de que la original fuera “derribada por alborotadores antiestadounidenses”.
¿Héroe?
El portavoz de la Casa Blanca Davis Ingle, dijo a The New York Times en una declaración el domingo: “En esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe, y el presidente Trump se asegurará de que sea honrado como tal durante generaciones”.
Colón ha sido durante mucho tiempo una figura controvertida en la historia por su trato a las comunidades indígenas y por su papel en el comienzo de la colonización europea en las Américas.




