Un piloto alemán en estado de ebriedad llamó a la torre de control para preguntar dónde se estaba escondiendo.
El aviador amateur había tomado cerveza y vino antes de subirse a su aeronave, un avión Cessna. Pero siguió bebiendo unos cocktails mientras estaba en el aire. Un helicóptero debió salir al rescate del hombre que perdió completamente el control del avión y de sí mismo. A las dos horas de haber despegado el hombre estaba tan intoxicado que no podía leer sus instrumentos como para ubicar la base aérea de Schoengleida, donde debía aterrizar. Por radio envió el siguiente mensaje: vamos, sé que están por ahí. Dónde demonios se han escondido? La torre envió un helicóptero que colaboró mostrándole el camino hacia la base, donde aterrizó sin problemas.