En Coober Pedy, Australia, un pueblo vive bajo tierra para protegerse así de las altas temperaturas de la superficie.
En Coober Pedy, Australia, un pueblo vive bajo tierra para protegerse así de las altas temperaturas de la superficie.

En Coober Pedy, un pueblo en el sur de Australia, todos viven bajo tierra porque la superficie es un infierno plagado de moscas, con temperaturas que no bajan de los 40 grados Celsius, y sin sombra ni vegetación.

Hace más de un siglo, familias de mineros se asentaron en la zona para extraer ópalo, una piedra preciosa, y crearon una ciudad bajo una montaña, con todos los servicios y fresca al tener ductos de aire hacia el exterior.

Tienen dormitorios, tiendas e iglesias para rezar y sus oficios religiosos, por supuesto una anglicana, ya que esa en la corriente cristiana predominante en la gran isla de Oceanía.

Temperatura constante

En las viviendas subterráneas (conocidas como “dugouts”), la temperatura se mantiene naturalmente entre 20 y 27 grados Celsius, todo el año, eliminando la necesidad de aire acondicionado. Se vive fresco y todos lo hacen felices.

Templos

Entre sus iglesias las más visitadas están la Iglesia Ortodoxa Serbia y la Católica de San Pedro y San Pablo, ambas talladas directamente en la piedra.

Los visitantes también pueden realizar “noodling” (buscar pequeños trozos de ópalo entre los montículos de tierra descartada) o visitar museos en minas rehabilitadas.