Magaly Moro

KARLA (24, Barranco). Doctora Moro, seguro me juzgará al conocer mi historia, pero espero que pueda darme una mano. Le cuento que hace un año inicié una relación con Raúl, un chico que conocí por Tinder. Él es de Miraflores, es muy inteligente, además de tener un cuerpo escultural. No obstante, no todo es color de rosa, pues resulta que mi chico es feo. Así como lo lee, doctora. La cara de mi pareja es tosca, tiene acné y llama la atención por tener una nariz muy prominente.

Señora Moro, Raúl me conquistó por ser un hombre muy caballeroso, detallista y con un buen sentido del humor, pero hasta ahora no he tenido la valentía de presentárselo a mis amigas porque ya imagino sus comentarios. Yo tengo mi grupo de best friends y todas tienen parejas bien parecidas, así que cuando conozcan a mi Osito, estoy segura de que harán comentarios burlescos.

Hace poco, Raúl me reclamó porque nunca he subido una foto en mis redes sociales con él ni tampoco conoce a mi familia o amigos. Le dije que yo me tomo mi tiempo antes de dar ese paso, pero se ofuscó. “Hace tiempo que me repites lo mismo, ya llevamos un año, creo que es suficiente tiempo, ¿no?”, me gritó.

Desde entonces, no me dirige la palabra ni me contesta los mensajes. Yo lo amo, pero me molesta que sea feo. Si fuera aunque sea un poco más atractivo, sería el hombre perfecto. Señora Moro, qué puedo hacer para dejar de lado mi obsesión por la apariencia física y darle a Raúl el lugar que se merece. Ayúdeme.

Ojo al consejo

Querida Karla, lamento que el único problema de tu pareja es su físico. No te juzgo, pero debes entender que nuestra apariencia es solo una envoltura y que lo importante es la calidad humana. Te sugiero que dejes de lado ese aspecto y disfrutes de la buena compañía de Raúl y lo oficialices. Cuidado con tus acciones, podrías perder mucho y arrepentirte de por vida. Suerte.