Lo engaño con un chibolo
Lo engaño con un chibolo

Angela (30, San Isidro). Estimada señora, la saluda una mujer que está a punto de caer en los brazos de un chibolo de diecinueve años y así consumar una relación que llevo a espaldas de mi novio, a quien aún considero el hombre de mi vida.
No sé cómo me metí en este problema, pero desde hace tres meses salgo con este jovencito al que conocí en mi trabajo. Ni bien me lo presentaron quedé impresionada con su bello rostro y sus ojos verdes.
Creo que él se dio cuenta de la buena impresión que provocó en mí, pues me pidió ser amigos y salir.
Me gustó mucho su iniciativa y acepté su proposición, pues desde hace un buen tiempo que mi pareja y yo no salímos juntos ya que debido a su trabajo está más tiempo en el extranjero.
Sin pensarlo, vinieron las citas una tras otra. En una de ellas, cuando estábamos cenando, él me besó y confesó que estaba perdidamente enamorado de mí.
Asombrada por tal confesión, le tomé la mano y le dije que yo también sentía lo mismo por él. Ambos sonreímos muy nerviosos y acordamos que nuestra relación iba a quedarse en secreto para mantener nuestro trabajo y sobre todo para que la relación no llegue a los oídos de mi novio, quien es muy amigo de algunas de mis compañeras de oficina.
Sé que todo esto le parecerá una locura, pero junto a mi chibolo, estoy experimentando lo que ya no sentía al lado de mi pareja. Me divierto mucho, no paramos de reírnos y de halagarnos mutuamente; cosas que ya son parte del recuerdo en mi relación, porque mi pareja está más ocupado atendiendo sus negocios.
Todo estaba bien, pero ahora mi amante me ha pedido tener relaciones sexuales, solicitud que me ha hecho reflexionar. Sé que con ello nuestra relación se tornaría más seria y podría perjudicar lo que tengo con mi novio formal.
Temo, señora, que podría convertirme en alguien desagradable al caer en el juego de un hombre inmaduro, quien siempre fue para mí una simple aventura. Qué hago?