Fatiga extrema, sensación de ineficacia, dolores de cabeza e insomnio son algunas de las manifestaciones más comunes del burnout laboral, un síndrome que en el último año ha ganado visibilidad, encendiendo alertas en las organizaciones sobre el impacto del entorno de trabajo en la salud y el desempeño de sus equipos.

Precisamente, el informe Lugares Saludables + Personas Felices preparado por Sodexo (en base a los estudios globales de Gallup y Boston Consulting Group) revela que el 48% de colaboradores en el mundo experimenta agotamiento laboral, una condición que afecta su energía, salud y rendimiento diario. Esta realidad también se experimenta en el Perú, y se manifiesta en mayores niveles de estrés, rotación de talento y desafíos para sostener el retorno y la permanencia en los espacios presenciales.

La evidencia también es clara respecto a la relación entre bienestar y productividad. Investigaciones de la Universidad de Oxford muestran que los colaboradores felices pueden ser hasta 13 % más productivos, mientras que entornos laborales diseñados para reducir el estrés contribuyen a disminuir el ausentismo y mejorar el rendimiento.

“El agotamiento laboral no aparece de un momento a otro: se construye con el tiempo, cuando los entornos de trabajo no están diseñados para cuidar la energía de las personas. Desde nuestra experiencia global y local, con más de 60 y 27 años, respectivamente, hemos comprobado que el bienestar no es un beneficio adicional, sino una condición clave para sostener el desempeño y los resultados de las organizaciones ”, señaló Milagros Villena, Directora de Recursos Humanos de Sodexo Perú.

Por ello, en línea con su propósito de mejorar la calidad de vida de los colaboradores, y a partir de los hallazgos de su informe así como de los lineamientos del International WELL Building Institute (IWBI), Sodexo identificó diez factores del entorno laboral que influyen directamente en la salud física, mental y emocional de las personas, y que pueden marcar una diferencia concreta en su desempeño diario:

1. Aire limpio: una adecuada ventilación reduce la fatiga, mejora la concentración y ayuda a sostener los niveles de energía a lo largo del día.

2. Agua de calidad: una hidratación constante favorece el enfoque, la claridad mental y el bienestar general.

3. Alimentación nutritiva: impacta directamente en el estado de ánimo, la memoria y capacidad de concentración. Una alimentación equilibrada dentro del entorno laboral contribuye a un mejor desempeño.

4. Luz adecuada: la luz natural mejora el estado de ánimo, regula los ritmos biológicos y potencia el rendimiento cognitivo.

5. Movimiento: espacios que invitan a desplazarse (recorridos, escaleras o zonas activas) reducen el sedentarismo y estimulan la creatividad.

6. Confort térmico: una temperatura adecuada permite mayor concentración y menor estrés físico, asociado a ambientes demasiado fríos o calurosos.

7. Acústica: el control del ruido favorece el enfoque, disminuye la irritabilidad y mejora la calidad del trabajo, especialmente en tareas que requieren concentración.

8. Materiales seguros: Contribuyen a espacios más saludables y a una mejor calidad de vida para quienes los ocupan.

9. Gestión del estrés: Zonas diseñadas para el descanso y la desconexión ayudan a equilibrar la jornada y a prevenir el agotamiento laboral.

10. El factor humano: Espacios que fomentan la interacción y la colaboración fortalecen la motivación, el compromiso y la conexión entre los equipos.