Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de las Fragancias, una fecha que reconoce el valor cultural y sensorial de la perfumería. Más allá de ser un complemento cotidiano, los aromas forman parte de la identidad de las personas: evocan recuerdos, despiertan emociones y pueden incluso convertirse en una forma de expresión personal. No por casualidad, el perfume ha acompañado a distintas culturas a lo largo de la historia como símbolo de bienestar, cuidado personal y estilo.

Elegir una fragancia adecuada puede influir en cómo nos sentimos y en la impresión que proyectamos. Diversos estudios sobre comportamiento sensorial señalan que el olfato está estrechamente ligado a la memoria y a las emociones.

De hecho, una investigación de la Universidad Rockefeller (Nueva York) indica que las personas pueden recordar hasta el 35% de lo que huelen, frente a sólo 5% de lo que ven y 2% de lo que oyen, lo que evidencia el fuerte vínculo entre los aromas, los recuerdos y las experiencias personales.

En ese contexto, Verónica Kato, perfumista exclusiva y líder de la Unidad de Creación de Perfumes de Natura, explica que seleccionar un perfume no depende únicamente del olfato, sino también de comprender qué sensaciones queremos transmitir. “Un perfume comunica. Las personas no solo buscan un aroma agradable, sino una fragancia que proyecte quiénes son. Por eso, también es importante aplicarlo correctamente, por ejemplo en puntos de pulso como muñecas o cuello, donde el calor de la piel ayuda a que las notas se desarrollen mejor”, señala.

A partir de su experiencia de más de dos décadas en la industria, la especialista comparte cinco claves para elegir una fragancia que represente tu personalidad:

1. Identifica qué emociones quieres proyectar: las fragancias transmiten sensaciones distintas. Las notas florales suelen asociarse con sensualidad y romanticismo, mientras que los aromas frescos o marinos proyectan dinamismo y energía.

2. Reconoce qué familias olfativas te atraen: cada persona suele sentirse más cómoda con ciertos tipos de aromas. Los perfumes dulces y envolventes aportan calidez, mientras que los cítricos transmiten frescura y vitalidad. Las composiciones amaderadas suelen asociarse con elegancia y personalidad fuerte.

3. Piensa en el momento y el entorno donde usarás el perfume: las fragancias ligeras suelen funcionar mejor para el día a día o climas cálidos, mientras que aromas más intensos pueden destacar en la noche o en ocasiones especiales.

4. Dale tiempo a la fragancia en tu piel: un perfume evoluciona con el paso de las horas. Por ello, es recomendable probarlo y esperar unos minutos para percibir cómo se desarrollan sus distintas notas antes de tomar una decisión.

5. Elige un aroma que conecte contigo: más allá de tendencias, lo más importante es que la fragancia genere una conexión personal. “Un perfume debe acompañar tu historia y hacerte sentir bien al usarlo”, explica Kato. Un ejemplo son las propuestas inspiradas en la biodiversidad amazónica, que destacan notas provenientes de frutos y bioactivos naturales.

En un contexto donde cada vez más personas buscan productos que reflejen su identidad y estilo de vida, la perfumería se consolida como una experiencia sensorial que va más allá del aroma. Elegir una fragancia adecuada no solo responde al gusto personal, sino también a la forma en que cada persona busca acompañar su día a día a través de los sentidos.

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