Reconstrucción de los hechos del asesinato de campeón de marinera en Independencia. El venezolano Elvis Castillo Guerra "Versa", homicida confeso, participó en la diligencia. Foto: Violeta Ayasta/@photo.gec
Reconstrucción de los hechos del asesinato de campeón de marinera en Independencia. El venezolano Elvis Castillo Guerra "Versa", homicida confeso, participó en la diligencia. Foto: Violeta Ayasta/@photo.gec

Durante la reconstrucción del asesinato del campeón nacional de marinera José Antonio Pérez Ferreyros (53), sus vecinos reclamaron la pena de muerte del venezolano Elvis Castillo Guerra (36) “Versa”, homicida confeso que fue llevado por la Policía a la escena del crimen.

Indignados por la cruel muerte, en Independencia, con voces salidas del corazón clamaron por justicia y una conocida de la víctima gritó al victimario “¡asesino, vas a ir al infierno!”.

No faltaron quienes pidieron la pena de muerte o la cadena perpetua para el homicida.

Reconstrucción

Con sangre fría, el criminal indicó a la Policía cómo, según su versión, ocurrió el asesinato, lo que generó mayor rechazo a los vecinos que observaban desde la calle o las ventanas de sus casas.

El 22 de junio, Toñito, como llamaban al danzante, estuvo con amigos de baile en su casa de la avenida Los Jazmines, Independencia. Vivía en un segundo piso y la madrugada del 23, ya solo, salió a botar la basura.

Amigos

“En ese momento, Castillo aprovecha para ir detrás de él e ingresa. Se conocen porque hace tres años trabajaron en un restaurante. Son amigos”, informó el jefe de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri, coronel PNP Carlos Morales.

Según el extranjero, al interior comieron y bebieron, pero para la Policía, miente. “El mismo lo planificó. Discuten, forcejean, pone resistencia la víctima. El venezolano lo estranguló con el brazo, lo asfixió. Lo confesó. El móvil fue el robo”, precisó.

Lleva botín

Lo atacó y dejó en la cama. “Le vi la mano blanca y lo tapé”, señaló “Versa” sin el menor remordimiento.

Después de matar a su víctima, el venezolano robó dinero y objetos de valor, entre ellos una cámara, un micrófono, un router, un perfume, ropa y un celular de la víctima que por una deuda entregó a un mototaxista, quien luego llevó el equipo a la Policía.

Castillo puso el botín en dos mochilas y una parte se la dio al colombiano Sebastián González, quien vivía de la caridad de Toñito y vecinos.