Asalto en la Costa Verde, en Lima, confirma que la delincuencia es imparable y ha desbordado al Estado.
Asalto en la Costa Verde, en Lima, confirma que la delincuencia es imparable y ha desbordado al Estado.

Doce encapuchados que usaban chalecos antibalas y portaban armamento de guerra de largo alcance se apoderaron ayer de ocho kilos de oro que en lingotes eran trasladados, por la Costa Verde, en dos vehículos que iban desde Miraflores al Callao.

El atraco ocurrió alrededor de las 8:10 de la mañana en el circuito de playas de la Costa Verde, en la subida que da acceso a la avenida Escardó, en el distrito de San Miguel.

Los conductores, César Sernaqué y Elmer Valverde, señalaron a las autoridades que fueron contactados por un sujeto conocido como José para realizar un traslado.

Plan de traslado

Se les citó para ayer domingo, a las 7 de la mañana, en la calle José Gonzales del distrito de Miraflores.

Al llegar se percataron de otros tres carros: de uno se repartía el oro, otro que también iba a llevar los lingotes y un tercero que serviría de resguardo.

A las 7:45, todos iniciaron el recorrido por la Costa Verde rumbo a un almacén ubicado en el Callao.

Trayecto y golpe

Durante el trayecto todos hicieron una llamada grupal, para seguir coordinando.

En el camino, el auto de resguardo se retrasó por el tráfico y los otros bajaron la velocidad, aunque al retomar el camino y llegar a la subida de la avenida Escardó el vehículo que iba adelante hizo un ademán de ir por la vía auxiliar y, al regresar a la ruta, fueron interceptados y embestidos por cuatro carros y una motocicleta.

Acción criminal

Ocho delincuentes armados bajaron de las unidades, intentaron romper las lunas, sacaron a los choferes, los amenazaron y a uno lo redujeron en el piso y lo patearon en el rostro, para luego abrir la maletera de un auto y la puerta posterior del otro, y así apoderarse de dos bolsas blancas, cada una con cuatro kilos de oro, además de sus celulares y las guías del referido metal precioso.

Disparo y fuga

Durante el millonario robo, uno de los ladrones hizo un disparo para amedrentar a otros conductores que estaban detenidos y no sabían lo que ocurría.

Los ladrones huyeron con rumbo a La Perla, perseguidos sin resultado por el auto que servía de resguardo en el traslado del oro.