La literatura peruana perdió a una de sus voces más reconocibles. El escritor Alfredo Bryce Echenique murió ayer en la mañana a los 87 años, cerrando una vida dedicada a contar —con humor, ironía y ternura— las pequeñas tragedias y las discretas alegrías de sus personajes.
Autor de Un mundo para Julius, Bryce construyó una obra que dejó huella en la narrativa hispanoamericana.
Su estilo, cercano a la oralidad y atravesado por la nostalgia, convirtió sus historias en retratos íntimos de la sociedad peruana.
La noticia de su muerte recorrió rápidamente el ámbito cultural, donde escritores, periodistas e instituciones recordaron al autor como una de las voces más singulares de la literatura peruana contemporánea.
Sus restos serán velados, hasta la 1 pm de hoy, en la Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el Parque Universitario de Lima.
REACCIONES. Entre los primeros en despedirlo estuvo el escritor Jorge Eduardo Benavides. “No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal y lleno de hallazgos, sino también una gran persona y un amigo leal”, escribió.
“Comparto con ustedes mi enorme pesar por el fallecimiento de Alfredo Bryce, uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española de las últimas décadas”, señaló el ensayista Álvaro Vargas Llosa.
La Casa de la Literatura Peruana lo describió como una de las voces más representativas de la narrativa nacional.
Bryce Echenique nació el 19 de febrero de 1939 en Lima, en el seno de una familia vinculada al mundo financiero y político. Era hijo de Francisco Bryce Arróspide y Elena Echenique Basombrío.Por línea materna descendía del expresidente José Rufino Echenique y mantenía vínculos familiares con la pensadora franco-peruana Flora Tristán y el poeta Clemente Althaus.Estudió en el colegio Inmaculado Corazón y luego en el Santa María Marianistas, antes de continuar en el internado San Pablo.
En 1957 ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Derecho, donde años después obtendría el doctorado en Letras.
A lo largo de su trayectoria publicó más de treinta títulos entre novelas, cuentos y ensayos, entre ellos La vida exagerada de Martín Romaña, Tantas veces Pedro, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz y No me esperen en abril.Con una prosa marcada por la ironía, la melancolía y la ternura, Bryce convirtió lo cotidiano en literatura.
Tras su muerte, su obra permanece abierta como una conversación que, de algún modo, todavía continúa.añoen que escribió su primer libro Huerto Cerrado.
El escritor peruano expresó su deseo de que, al morir, sus restos sean incinerados y llevados a La Punta, donde escribió sus últimos librosSus restos serán velados hasta hoy en la Casona San Marcos.




