Trabajar como conductor de un empresa de transporte público se ha convertido en una labor de alto riesgo en el país debido a los imparables atentados que perpetran bandas extorsionadoras para exigir el pago de cupos.

Estos ataques, que en Lima y el Callao han sumado 214 entre agosto del 2024 y mayo de 2026 según el Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, están provocando la escasez de choferes dispuestos a manejar buses y cústeres.

Así lo alertó Martín Ojeda, de la Cámara Internacional del Transporte, quien detalló que los hombres dedicados a este oficio están optando por irse del país o cambiar de rubro para no exponer sus vidas.

“La escasez de conductores es un tema fundamental. El temor de seguir manejando en Lima y el Callao ya es un tema muy importante para estos profesionales de la conducción y prefieren emigrar. Lo que estamos viendo es una migración de conductores a España”, refirió a OJO.

PELIGRO. En promedio, dijo, el “35 % de unidades no tienen facilidades de tener un conductor a la mano”, lo que complica que se brinde el servicio de forma eficiente. “Esto demuestra la ineficiencia de los poderes del Estado y de la política de seguridad”, señaló.

De acuerdo al Ministerio Público, los 214 atentados vinculados a extorsiones que se han registrado dejaron 152 fallecidos y 131 heridos. El mayor porcentaje de las víctimas son conductores (69.3 %), seguidos de pasajeros (20.5 %) y cobradores (5.3 %).

“Esto evidencia que quienes prestan y utilizan diariamente el servicio de transporte público son los más expuestos a esta modalidad delictiva”, remarcó el observatorio.

El reporte precisó que la interceptación del vehículo cuando el chofer iba en ruta fue la principal forma de ataque. También hubo varios casos de sicarios que son “falsos pasajeros” y suben a los buses para atacarlos.

Asimismo, en el 97.7 % de atentados los perpetradores usaron armas de fuego y cometieron el delito en motocicletas en las que también huyeron.

PELIGRO. La escasez de choferes, advirtió Ojeda, también golpea económicamente a las empresas de transporte público, las cuales no pueden poner toda su flota a trabajar.

A esto se suma el impacto que las propias extorsiones generan ya que reciben amenazas hasta por tres mafias al mismo tiempo y, para no sufrir atentados, no les queda más que pagar. “Estamos en una situación muy crítica”, anotó.

57 personas han fallecido entre enero y mayo del 2026 por atentados a buses o cústeres.

OJO AL DATO. Las víctimas de los atentado son sobre todo hombres, incluidos extranjeros de nacionalidad venezolana.