Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de María, de 43años, que nos escribe desde Lince.
Doctora Magaly Moro, uno de los temas que más desgaste ha generado en mi relación es la forma en que criamos a nuestros hijos. Mi esposo y yo pensamos muy distinto, especialmente cuando se trata de poner límites, corregir conductas o tomar decisiones importantes.
Mientras yo considero que algunas situaciones requieren firmeza, él suele ser más flexible o evita intervenir. Eso hace que muchas veces yo quede como la estricta y él como quien suaviza todo. Esta diferencia ha generado discusiones que antes no teníamos.
Lo más complicado es que esas diferencias ya no se quedan solo en el momento. Después seguimos tensos, hablamos menos y el malestar se extiende durante días. Aunque intentamos no discutir frente a los niños, ellos perciben que algo pasa.
En varias ocasiones he tratado de conversar el tema con calma, pero suele terminar en reproches o en la sensación de que ninguno escucha realmente al otro. Cada uno defiende su posición y no avanzamos.
También me preocupa que nuestros hijos reciban mensajes distintos según con quién hablen. A veces aprovechan eso y terminan haciendo lo que más les conviene, porque saben que no siempre estamos alineados.
No sé cómo manejar esta situación sin que siga afectando la relación. Siento que no estamos peleando solo por la crianza, sino por todo lo que se acumula alrededor de este tema.
CONSEJO
Estimada María, cuando la crianza se convierte en motivo constante de conflicto, muchas veces el problema no está solo en las diferencias, sino en cómo se conversan. Más que corregirse entre ustedes, puede ayudar establecer acuerdos previos sobre temas importantes. Eso reduce contradicciones y evita que el desgaste siga creciendo.




