Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Gustavo, de 49 años, que nos escribe desde Surco.
Doctora Magaly le cuento mi caso con María, mi esposa. Este verano comenzamos a dormir en camas separadas porque el calor era insoportable.
Al inicio lo tomamos como algo “temporal”, como una solución práctica, pero ahora que está bajando un poco la temperatura, yo decidí volver al cuarto matrimonial.
El problema es que ella me dice que todavía “siente calor” y que mejor espere unos meses más, pero lo raro es que duerme con pijama gruesa, medias, y una colchita. Doctora, eso a mí me confunde.
Porque si tiene calor, ¿cómo duerme así? Y si ya no tiene calor… ¿por qué no quiere volver conmigo a la misma cama?
Yo siento que esto ya no es solo por el clima. Desde que dormimos separados, también nos hemos distanciado emocionalmente. Ya no hay conversación en la noche, ya no hay cercanía. Y cuando le propongo volver a intentarlo, ella se molesta o cambia de tema.
Yo no quiero pensar mal, doctora, pero siento que algo está pasando. Es como si la cama separada se hubiera convertido en una excusa para mantenernos lejos.
Yo la amo, pero también me estoy sintiendo rechazado en mi propio matrimonio… y no sé si estoy exagerando o si esto ya es una señal de algo más profundo.Doctora, ayúdeme… ¿usted cree que esto es solo por el calor o ya hay algo más detrás de su distancia conmigo?




