Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Paola, de 28 años, que nos escribe desde Surco.
Querida doctora Magaly, le escribo con el corazón roto por la decepción que siento. Hace tres meses me convertí en mamá por primera vez y esperaba con mucha ilusión el Día de la Madre. Pensé que Fernando, mi esposo, me sorprendería con algún detalle tierno. Imaginé un domingo lleno de mimos, celebrando juntos esta fecha especial.
Sin embargo, la realidad fue distinta. Fernando me saludó temprano, preparó el desayuno, me dio un lindo regalo y dijo que almorzaría con su mamá. Le expliqué que yo no podía ir porque nuestra bebé es muy pequeña y no quiero exponerla aún. Esperaba que él entendiera y se quedara conmigo en casa, pero no fue así.
Él decidió marcharse, dejándome sola con mis ilusiones rotas. Pasé las horas atendiendo a la bebé, sintiendo que mi sacrificio como madre pasaba a segundo plano. Fernando regresó recién por la tarde para la cena, actuando como si su ausencia no fuera importante. Me duele profundamente que no haya priorizado nuestro primer festejo familiar por cumplir con su tradición.
Cuando intenté expresar mi molestia, él simplemente me dijo que soy una exagerada y que no es grave. Siento que no valora la importancia emocional que tenía para mí este domingo. Me pregunto si siempre seré la segunda opción. ¿Doctora, usted cree que exagero?
CONSEJO
Querida Paola, es comprensible tu sentir, pues el primer Día de la Madre es una fecha especial para cualquier mujer. Tu esposo debe comprender que ahora tiene su propia familia que tiene sus prioridades. Conversa con él con calma, explicándole que no se trata de competir con su madre, sino de valorar tu nuevo rol y la protección de su hija.




