Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Mario, de 36 años, de Breña.

Doctora Magaly Moro, estoy muy enamorada de Fernanda y eso es justamente lo que me tiene tan confundido. Llevamos dos años de relación y hace seis meses nos comprometimos. Yo realmente me veo envejeciendo a su lado.

Fernanda tiene una hija de 14 años de su primera relación. Desde el principio fue clara en que la maternidad no era algo que hubiera disfrutado del todo, pero aún así, cuando empezamos a hablar de nuestro futuro, me dijo que sí tendría un hijo conmigo, no porque fuera su gran sueño, sino porque me ama y quiere verme feliz.

Sin embargo, con el tiempo algo empezó a cambiar. Cada vez que sale el tema de los hijos, su postura es distinta. Cuando vemos a un niño llorando en la calle o en un restaurante, me dice frases como: ¿Eso es lo que quieres para tu vida?”. Siempre asocia la idea de tener un hijo con lo negativo, como dormir poco, gastar plata, estrés constante, entre otras cosas negativas.

Yo siento que su experiencia pasada la marcó mucho. En su primera relación la maternidad fue pesada, poco acompañada y llena de sacrificios. No quiero presionarla, pero tampoco quiero seguir fingiendo que este tema no es importante para mí. Yo deseo tener un hijo con ella y me da miedo ceder. La amo, pero no sé si el amor alcanza cuando los proyectos de vida no coinciden. ¿Qué me aconseja?

CONSEJO

Mario, el deseo de tener o no tener hijos no es un detalle menor, es un proyecto de vida central. El amor no siempre alcanza para resolver diferencias tan profundas. Es importante que hablen con total honestidad. Fernanda tiene derecho a no querer volver a maternar, y tú tienes derecho a querer ser padre. No se trata de convencer ni de ceder por miedo a perder, lo importante es que ambos se sientan plenos.

TAGS RELACIONADOS