Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Renzo, de 29 años, que nos escribe desde Los Olivos.
Doctora Magaly Moro, le escribo porque ya no sé qué hacer con mi situación. Amo con locura a mi novia Esther y por eso decidí dar el gran paso de mudarme a vivir con ella. El problema es que tiene tres gatos que se han convertido en mis peores enemigos dentro de la casa. Desde que compartimos el mismo techo, esos animales han despertado en mí una alergia terrible que no me deja respirar.
Mi salud empeora cada día y siento que mi calidad de vida se está desmoronando por completo. Vivo estornudando, con los ojos rojos y una picazón insoportable que ya me está quitando la tranquilidad. Quisiera pedirle de todo corazón que se deshaga de los mininos, pero entiendo que este es su hogar de siempre. Sé perfectamente que no tengo el derecho de exigirle que bote a sus mascotas por mi culpa.
Ella es muy consciente de que la estoy pasando mal y de que mi bienestar físico está muy afectado. Sin embargo, noto con mucha tristeza que no hace absolutamente nada por buscar una solución al problema. Siento que prefiere la comodidad de sus mascotas antes que mostrar un poco de empatía por mi situación. Su indiferencia me duele tanto como la misma alergia que me carcome a diario las veinticuatro horas.
Me encuentro atrapado en un callejón sin salida porque la amo, pero no puedo seguir viviendo así. No quiero que esta situación termine por destruir los lindos sentimientos que nos unieron desde el principio. Siento que, si continúo aguantando este calvario en silencio, terminaré resentido con ella y dañando la relación. Por eso recurro a usted, doctora, desesperado por encontrar una salida viable a este dilema.
CONSEJO
Querido Renzo, lamento mucho por lo que estás pasando, pero debes sentarte a conversar seriamente con Esther sobre este tema de salud. No se trata de botar a los gatos, sino de buscar soluciones intermedias como una limpieza profunda del hogar, zonas libres de mascotas o un tratamiento médico especializado para ti. Si ella te ama, pondrá de su parte para que la convivencia sea sana para ambos. Suerte.




