Magaly Moro | magalymoro@prensmart.pe
Ana María (San Juan de Miraflores, 28 años). Querida doctora Moro, estoy enojadísima con mi novio. Su nombre es Jorge. Es un irresponsable y tonto. Le cuento lo que pasó.
Hace una semana estuvimos conversando tranquilamente por celular cuando en cierto momento mi enamorado me dice que estaba un poco aburrido de la situación a causa del COVID-19.
“Quiero volver a viajar, a hacer deportes extremos, a nadar largas horas en el mar y quiero volver a ir a una fiesta y regresar a mi casa ebrio de felicidad”, fueron sus palabras.
Le respondí que entendía su sentir y que compartía sus deseos con todo el corazón. Sin embargo, a continuación, me dijo algo que me sorprendió y me enojó terriblemente.
“¿Tú también quieres exactamente lo mismo? ¡Genial! Entonces, ¿por qué no tratamos de vivir como antes y recuperamos un poco la libertad que perdimos. ¿Qué te parece si vamos a un ‘privadito’. Hace unos días Lucho (un amigo) me dijo que estaba organizando una fiesta caleta en Cieneguilla. Habla, ¿vamos?”.
Apenas terminó de hablar le grité que era un inconsciente al proponerme ir a un lugar en donde nos podemos contagiar, que no podía creer su falta de empatía con las miles de personas que estaban sufriendo a causa del virus y que no quería seguir siendo la enamorada de un estúpido como él.
Desde ese día, señora Magaly, no deja de llamarme y mensajearme para pedirme perdón por su insensatez. Aún no le respondo. ¿Qué debería hacer?
Ojo al consejo
Estimada Ana María, entiendo tu enojo e indignación. Es increíble que tu enamorado te haya propuesto ir a una fiesta Covid. Sin embargo, creo que le puedes dar la oportunidad de conversar y solucionar este problema. Supongo que entendió que lo que te propuso era un disparate. Ir a una fiesta hoy en día es sinónimo de muerte. Mucha suerte.

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