Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Mariana de 40 años, que nos escribe desde San Borja.
Doctora Magaly, nunca pensé que estaría en esta situación. Hace unos meses conocí a un hombre que parece tener todo lo que una mujer busca. Es atento, me escucha, recuerda las cosas que le cuento y siempre encuentra la manera de hacerme reír. Podemos pasar horas conversando, saltamos de un tema a otro y hasta terminamos las frases del otro. Tenemos una química que no había sentido en mucho tiempo.
El problema es que, físicamente, no me atrae. No es que me parezca una mala persona ni que tenga algo en su contra. Simplemente, no despierta en mí esas ganas de acercarme, besarlo o abrazarlo. Me encanta recibir sus mensajes, espero nuestras conversaciones y cuando estamos juntos me siento cómoda. Pero cuando imagino que intenta besarme, me entra una especie de duda que no sé cómo explicar.
Mis amigas me dicen que deje de buscar al hombre perfecto, que a estas alturas debería valorar más cómo me trata que su apariencia. Y tienen razón en algo. He conocido hombres muy atractivos que no sabían ni preguntarme cómo estuvo mi día. Algunos solo aparecían cuando les convenía y otros me hacían sentir que debía competir por su atención. Este hombre, en cambio, está pendiente de mí sin que tenga que pedírselo.
Doctora, ¿es posible enamorarse de alguien que al principio no te atrae físicamente? ¿Debería darme una oportunidad y ver qué pasa o aceptar que, por más buena persona que sea, no puedo obligarme a sentir deseo?
CONSEJO
Mariana, la atracción no depende únicamente del físico, pero tampoco aparece por obligación ni como premio a alguien que te trata bien. Date la oportunidad de conocerlo sin prometer sentimientos que aún no tienes y observa si nace el deseo de acercarte. No confundas gratitud con amor ni te culpes por no sentir lo mismo. Si con el tiempo la atracción no aparece, sé honesta con él.




