Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Camila de 32 años, que nos escribe desde Pueblo Libre.

Doctora Magaly Moro, le escribo porque ya no sé cómo frenar la terquedad de mi esposo Samuel. Él cree que puede solucionar cualquier problema de la casa consultando con el ChatGPT. Se cree gasfitero, electricista y hasta albañil, pero lo único que logra es empeorar las cosas. Su obsesión nos está generando gastos innecesarios que afectan nuestro presupuesto.

La gota que derramó el vaso ocurrió hace unos días, cuando quiso arreglar la licuadora. Metió mano sin saber nada de motores, terminó arruinando el sistema por completo y ahora tenemos que comprar un aparato nuevo. Me da una rabia enorme ver cómo destruye lo que tanto nos cuesta conseguir solo por no admitir que no sabe del tema. Lo peor es que, en lugar de reconocer su error, busca cualquier excusa para justificar que ChatGPT tenía la razón.

Samuel no quiere entender que la inteligencia artificial es solo una herramienta de consulta, no un reemplazo de la experiencia. Cada vez que le pido que llame a un técnico, se molesta y me acusa de no valorar sus ganas de ahorrar dinero. Ya no sé de qué manera explicarle que sus experimentos nos terminan saliendo mucho más caros.

Necesito que abra los ojos antes de que intente reparar algo eléctrico más grave y ocurra un accidente que lamentar. ¿Cómo puedo hacer para que deje el teléfono de lado y entienda que la casa requiere especialistas de verdad?

CONSEJO

Querida Camila, comprendo tu frustración y el temor de que ocurra un percance mayor en tu hogar. Samuel debe entender que la tecnología orienta, pero no reemplaza el oficio ni los años de experiencia de un técnico. Conversen sobre los gastos reales que están generando sus intentos fallidos y llamen a profesionales para cualquier reparación delicada.