Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Rosa, de 48 años, que nos escribe desde Surco.

Doctora Moro, llevo más de diez años con mi pareja y, aunque al inicio todo era tranquilo, con el tiempo su actitud ha cambiado. Siempre fue ordenado con el dinero, pero ahora ha pasado a revisar cada gasto que hago como si tuviera que darle explicaciones por todo.

Al comienzo lo tomé como algo pasajero. Pensé que podía ser solo su preocupación por la economía o un mal momento. Pero ya no es algo puntual. Si compro algo para la casa o algo personal, de inmediato pregunta cuánto costó, por qué lo compré y si era necesario.

Lo que más me incomoda es que revisa mis cosas sin avisar. Ha visto mis comprobantes y hasta ha agarrado mi celular. Cuando le digo algo, responde que es “por nuestro bien” y que así evitamos problemas. A mí me suena más a control que a cuidado.

Esto ya me está afectando. Me siento incómoda en mi propia casa, como si tuviera que medir cada cosa que hago. Incluso he dejado de comprar algunas cosas para evitar el momento de tener que dar explicaciones. No quiero que esto siga creciendo ni vivir con esa sensación de estar vigilada. Tampoco quiero discutir cada vez que sale el tema, porque termina justificándose y todo queda igual. Me preocupa que esto se vuelva algo normal.

No sé cómo ponerle un alto sin que lo tome mal o piense que estoy exagerando. Yo no tengo nada que ocultar, pero tampoco quiero vivir así. ¿Cómo manejo esto sin que la relación se desgaste más?

CONSEJO

Estimada Rosa, acá no se trata de dinero, se trata de límites. Si cada gasto termina en interrogatorio, es lógico que ya estés incómoda. La próxima vez que empiece con preguntas, no entres a dar detalles. Responde corto y marca que no te sientes bien con ese control. Si insiste, no sigas la conversación. Repetir ese límite, sin discutir ni engancharte, va a dejar claro hasta dónde puede llegar.

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