Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Rosa de 48 años, que nos escribe desde Breña.

Doctora Magaly Moro, le escribo porque vivo en una angustia constante desde que a mi esposo le diagnosticaron diabetes y los médicos le prohibieron tajantemente los dulces. Verlo romper la dieta a mis espaldas me destruye, pues siento que no le importa el dolor de dejarme sola si su salud empeora. Jorge se niega a entender que cuidar su alimentación es una muestra de amor hacia nuestra familia y hacia su propia vida.

La última pelea que tuvimos me dejó mjuy molesta con él. Yo había comprado una caja de turrón de un kilo para una visita y la escondí para que no la viera. No sé cómo se las ingenió, pero encontró el paquete y se lo comió todo.

Cuando lo encaré por su imprudencia, solo se limitó a minimizar la gravedad de lo sucedido y a ponerme excusas infantiles. Me duele que prefiera satisfacer un antojo pasajero antes que garantizar su bienestar y estar muchos años más a mi lado. Me da terror pensar que un día de estos termine internado en una clínica por culpa de un coma diabético o una complicación peor. Siento que mis cuidados solo le causan fastidio en lugar de gratitud.

No sé qué otra estrategia emplear para hacer entrar en razón a Jorge. No quiero convertirme en su policía ni pasar los días fiscalizando cada rincón de la casa para ocultar la comida dulce. Solo deseo que comprenda que la diabetes no es un juego, sino un peligro letal diario. Doctora, ayúdeme a encontrar la forma de concientizarlo antes de que sea demasiado tarde para nosotros.

CONSEJO

Querida Rosa, comprendo lo que sientes al ver que tu esposo descuida su salud. Sin embargo, evita asumir el rol de inspectora, ya que eso genera desgaste emocional en la pareja. Agenda una cita con su médico para que sea él quien le explique de forma clara las consecuencias de no cuidarse. Acompáñalo en el proceso buscando alternativas saludables y expresándole tu preocupación desde el amor y no desde el reproche. Suerte.