Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Jorge, de 41 años, que nos escribe desde La Molina.
Doctora Magaly, después de más de treinta años de relación con Elena, creí que lo más difícil de la crianza ya había pasado. Nuestros hijos ya son adultos y cada uno está haciendo su vida. Pensé que esa etapa nos daría más tranquilidad, pero curiosamente ahora es cuando más discutimos por ellos.
Elena se preocupa demasiado. Los llama varias veces al día, les pregunta todo y siempre quiere opinar sobre sus decisiones. Si uno de ellos tiene un problema económico o sentimental, ella siente que debemos intervenir de inmediato. Yo, en cambio, creo que ya tienen edad suficiente para aprender de sus propios errores.
Las discusiones aparecen en cualquier momento. Dice que soy frío y que no me importa la familia. Yo intento explicarle que ayudarlos demasiado puede hacerles daño, pero ella lo toma como falta de amor.
Esta situación me tiene cansado. No quiero pelear por nuestros hijos cuando toda la vida hemos trabajado juntos para sacarlos adelante. A veces siento que estamos perdiendo la paz que tanto nos costó construir, justo ahora que pensábamos tener más tranquilidad.
Me gustaría encontrar un punto medio. Ni abandonarlos ni resolverles todo. Solo acompañarlos como padres, pero respetando que ya son adultos. Sin embargo, cada vez que intento hablar del tema terminamos discutiendo. ¿Qué me aconseja?
CONSEJO
Jorge, cuando los hijos crecen, muchos padres viven este mismo conflicto, uno quiere seguir protegiendo y el otro cree que ya no. Ninguna postura nace del desamor, son el resultado de maneras distintas de entender el cuidado. Tal vez primero deban escuchar y evaluar juntos para ayudar solo cuando realmente lo necesitan. Suerte.




