Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Camila de 33 años, que nos escribe desde Pueblo Libre.
Doctora Magaly, llevo casi un año con Sebastián y hay algo que no termino de entender. Él insiste mucho en conocer a mi familia. Ya ha ido a mi casa, conversa con mis padres, se lleva muy bien con mis hermanos y hasta se ofreció a acompañarnos en el cumpleaños de mi mamá. Pero cuando se trata de mis amigos, parece que le entra una alergia
Cada vez que organizo una reunión, tiene una excusa distinta. Que está cansado, que tiene trabajo, que al día siguiente debe levantarse temprano. Al principio no le di importancia porque tampoco creo que una pareja tenga que estar pegada todo el tiempo. El problema es que hace unos días me preguntó quiénes iban a estar en una salida y, cuando le dije que estarían mis amigos de siempre, me respondió que prefería no ir porque “no encaja con ese grupo”.
Me causó gracia porque mis amigos son personas bastante tranquilas y, además, varios ya lo conocen. Incluso uno de ellos me dijo en broma que Sebastián parecía estar haciendo una selección de con quién quiere relacionarse. Yo me reí, pero después me quedé pensando. ¿Por qué quiere formar parte de mi familia, pero evita conocer realmente la parte de mi vida que construí antes de conocerlo?
La verdad es que tampoco quiero obligarlo a pasar una noche con mis amigos si no se siente cómodo. Pero me preocupa que, con el tiempo, termine teniendo una relación conmigo aislada de las personas que quiero. Él dice que no hay ningún problema y que simplemente “no necesita caerle bien a todo el mundo”. ¿Estoy exagerando, doctora? ¿Debería dejar que tenga su propio espacio o insistir en que también conozca y comparta con las personas importantes para mí?
CONSEJO
Camila, no necesitas convertir a Sebastián en el mejor amigo de tu grupo para sentir que forma parte de tu vida. Cada persona tiene derecho a sentirse más cómoda en determinados espacios. Lo que sí puedes preguntarle es qué hay detrás de su incomodidad y explicarle por qué para ti es importante que conozca esa parte de tu mundo. Si tiene una razón concreta, podrán encontrar una forma de compartir sin forzarse.




