Ingresamos al fundo Pacán, una casa hacienda de estilo republicano construida en 1955 para la producción de aguardiente de caña extraído de sus propios campos de cultivo. Un guacamayo, gallitos chilenos y otras especies nos dan la bienvenida.
La casa hacienda es propiedad de don Manuel González Salamanca. Su abuelo la compró a Mariano Dámaso Beraún. En la antigua casona también hay un reloj solar que sigue funcionando.
La casa hacienda cuenta con jardines amplios, patio empedrado y hasta un cañón artillero que le da una aspecto especial.
400 AÑOS. Tiene un área de 900 hectáreas, de las cuales 9 están dedicadas al sembrío de la caña de azúcar. Cuenta con maquinarias para la obtención del aguardiente como alambiques, trapiche y toneles de fermentación. El trapiche funciona a base de energía hidráulica y mantiene una tradición de hace 400 años. Aquí se procesa el jugo puro de caña manteniendo el sabor y grado de alcohol de siempre.
Manuel González diseñó la planta procesadora, determinó la ubicación del trapiche y, provisto de un pequeño alambique, comenzó convirtiendo dos toneladas de caña de azúcar en el preciado aguardiente.
GRAN NEGOCIO. Así comenzó el gran negocio en la década de los cincuenta, cuando sus cultivos de caña de azúcar apenas alcanzaban las cinco hectáreas.
Con el pasar de los años amplió su producción y adquirió un trapiche de mayor volumen de la Cooperativa Vichaycoto, y así amplió su capacidad de destilado.
El fundo Pacán es una de las pocas empresas que sobrevivió a las crisis económicas del país. Su producción actual es de 700 arrobas de aguardiente al mes.
Según don Manuel González, su producción se redujo a causa de la falta de agua y la reforma agraria, que disminuyó las plantaciones de caña de azúcar.
Contó que hace 40 años, cuando su producción alcanzaba su máximo apogeo, en Huánuco existían 70 fundos dedicados a la siembra de caña de azúcar, además de sembradores libres que contribuían con la producción de caña.
CAMBIOS. Sin embargo, desaparecieron con el pasar de los años y la expansión urbana que ocupó los campos de cultivo.
Comenta que su empresa, en sus mejores años, contaba con 50 obreros y hoy solo dispone de 11 trabajadores.
Pacán tocó el pico más alto en producción de aguardiente en 2012, alcanzado una venta de 5900 arrobas. Hoy en día, el precio de la arroba de aguardiente es de 100 soles, lo que da estabilidad al fundo.

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