La problemática de la invasión de terrenos repuntó en los últimos meses y de acuerdo a información del Ministerio de Cultura, hasta en un 50% aumentó el número de alertas de invasiones en zonas arqueológicas con respecto al año pasado.
El viceministro de Cultura, Luis Jaime Castillo Butters, explicó que tan solo durante los dos primeros meses del presente año, un total de 33 de estos potenciales delitos han sido reportados. Ello resulta alarmante porque durante todo el año 2012 solo hubo 68 de esos casos, mientras que en en 2013 fueron más de 289 a lo largo de los doce meses.
La mayoría de estas zonas arqueológicas con peligro de usurpación están ubicadas en los distritos periféricos de Lima, como lo son Ancón, Carabayllo, Ate-Vitarte y en algunos casos La Molina. Si bien una alerta no significa que los terrenos hayan sido invadidos, sí denota que podría haber una gresca por el lugar, explicó Castillo Butters.
Dicho factor toma más relevancia si se considera que al posicionarse un poblado en zonas arqueológicas, el proceso judicial para desalojar a los invasores puede tomar hasta más de un año, tiempo en el que los invasores no solo dañan el lugar para futuras excavaciones, sino que también se afianzan y hacen más difícil removerlos en el futuro.
Existe un proceso legal para proceder con el desalojo, pero este es lento y poco efectivo. Por ello, el Ministerio de Cultura cuenta con un área de defensa que identifica rápidamente los riesgos de invasión y lucha por erradicarlos antes de que se deba de formular denuncias, agregó el funcionario.
El viceministro de Cultura precisó que en Lima, un gran número de zonas arqueológicas, sobre todo en distritos costeros, se han convertido en núcleos urbanos, perdiéndose el valor de historia que yacía en ellos. Un ejemplo de ello es el distrito de Chorrillos, que hace 30 años tenía grandes descampados.
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Aumentan las invasiones en zonas arqueológicas del país



