En el cementerio de Comas se recordó con cariño a la buena mamá que partió de este mundo, pero siempre está el corazón de la familia. Foto: Antonio Melgarejo/ @photo.gec
En el cementerio de Comas se recordó con cariño a la buena mamá que partió de este mundo, pero siempre está el corazón de la familia. Foto: Antonio Melgarejo/ @photo.gec

Cientos de miles de personas acudieron ayer a los cementerios de Lima y Callao en el Día de la Madre, a fin de recordar a sus mamás fallecidas, rezar por su descanso eterno y rendirles homenaje.

Con flores, alimentos y bebidas, muchos se acercaron y departieron con familiares para estar al lado de donde descansan los restos del ser querido que partió y nunca olvidan.

Los camposantos de Huachipa, Norte y Sur de Campo Fe tuvieron horario extendido, mientras el cementerio de Mapfre en Huachipa y Parque del Recuerdo en Lurín y Puente Piedra también recibieron visitantes desde temprano.

En el cementerio de Comas se recordó con cariño a las buenas mamás que partieron de este mundo, pero siempre están en nuestros corazones.

Cementerios

Mayor fue la llegada de visitantes a los cementerios El Ángel y Presbítero Maestro, así como el de Comas, repletos de visitantes que compraban flores en la entrada, ayer a mayor precio por la celebración.

No pocos acudieron antes al Mercado de Flores, en el Rímac, donde se halló arreglos florales para mamá desde 10 a 150 soles.

Prevencionistas de gestión de riesgo de la Municipalidad de Lima orientaron a los asistentes a los cementerios y personal de Ministerio de Salud impartió instrucciones para evitar dejar agua acumulada en que se desarrolle el mosquito del dengue.

Masivo

Más de medio millón de personas llegaron al Cementerio Virgen de Lourdes (conocido como Nueva Esperanza), en Villa María del Triunfo, donde sus 15 zonas, incluso las más alejadas y empinadas, tuvieron visitantes.

En el inmenso camposanto, limpiaron las lápidas o pagaron a quienes ofrecían el servicio.

Familias llevaron arreglos florales, velas, fotos, y los potajes y las bebidas favoritos de la difunta, que consumieron junto a la tumba en señal de que a la mamá la tienen presente. También bailaron al son de la música que escuchaba mamá en vida.

Además de las flores abundaron los globos -con inscripciones alusivas al Día de la Madre- que decoraron los nichos.