Florencio Alfonso López Pino es uno de los artistas más veteranos que existen en Huancavelica. No vive en la riqueza, pero sí con la satisfacción de haber alcanzado varios laureles en su extensa carrera musical. Domina varios instrumentos musicales como el rondín, la quena, la mandolina, la guitarra y muchos más.
INICIOS. Florencio estudió la primaria en la escuelita 5367 del barrio de San Cristóbal de Huancavelica, donde aprendió a tocar su primer instrumentos, el rondín. En 1958 formó Los Jaraneros de Medio Año, donde comenzó a dominar la mandolina, instrumento que tocaría durante muchos años con Los Soberanos.
Florencio evoca su pasado y afirma con seguridad que comenzó oficialmente su carrera en Huancayo, tocando durante la década del 50 con el grupo Los Mensajeros de la Villa Rica de Oropeza.
“Recuerdo que hubo muchos lauros, en ese entonces nos hicimos famosos tocando en vivo en las tres únicas radios que había , Radio Junín, Radio Mundo y Radio Huancayo. Nos presentábamos dos días a la semana por media hora”, recuerda.
Luego volvió a su natal Huancavelica para desarrollar la cultura de su tierra, trató de reactivar sin éxito a Los Jaraneros, pero consiguió formar un nuevo grupo, con el cual pasó a la historia: Los Soberanos de Huancavelica.
ÉXITOS. El grupo Los Soberanos de Huancavelica nació el 29 de junio de 1969, en una reunión donde estuvieron su hermano Celestino López, Juan Mendoza y él. Días después se unieron su sobrino Valentín López Molina y Félix Molina, luego llegaron integrantes como Gualberto López Molina, Isabel Dueñas, Eugenia Martínez y Miguel Ramírez.
Viajaron a Ayacucho y ganaron un concurso organizado por OSAMS, del Sinamos (entidad estatal creada en 1971 por el gobierno de Juan Velasco Alvarado), recuerda con orgullo don Florencio que el mismo Cdte. Vinatea, amigo de Velasco, les entregó el premio y hasta les puso seguridad para que celebren la victoria sin problemas.
Ese concurso marcó un hito en la carrera de Los Soberanos de Huancavelica, ya que desde ahí los éxitos no pararon de llegar. También ganaron el concurso “La Quena de Oro” en Huancayo.
Durante su extensa carrera musical, Florencio recuerda que conoció, tocó y entabló amistad con eminentes músicos e intérpretes de la música andina peruana como Edwin Montoya, Jaime Guardia, Sila Illanes, Carlos Baquerizo, entre otros.
También fueron declarados “Patrimonio Cultural de la Nación”, por el Ministerio de Cultura, en mérito a su carrera musical.
“¡Qué bellos tiempos!”, evoca Florencio, mientras una mirada de añoranza se refleja en sus ojos y una sonrisa trasluce sus labios bajo el bigote cano.

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