Infarto mató a padre de "Los Errantes"
Infarto mató a padre de "Los Errantes"

'Soy uno más en tu vida, un pasajero en tu camino, puedes dejarme donde quieras si ya no tienes sentimientos, no importa aquí o más allá porque para mí todo es lo mismo...'.
El folclore peruano está de luto. don Gilberto Cueva Fernández, vocalista, director y fundador del trío Los Errantes de Chuquibamba, murió ayer a los 84 años víctima de un infarto cerebro vascular que se complicó con una afección renal y neumonía de la que no pudo recuperarse. El líder de un trío formado en sus inicios por Leonidas Cervantes Soria y Plinio Mogrovejo, popularizó en el Perú entero huainos muy sentidos como 'Paloma blanca', 'Chuquibambinita', 'Llanto por llanto', 'Un pasajero en tu camino', 'Patito' y 'Pilar' (dedicado a su esposa argentina con la que tuvo tres hijos), entre otros.
La salud del veterano músico se había resquebrajado en las últimas semanas; hace 15 años había sido operado del corazón, pero prosiguió con su carrera artística sin reparos, la misma que por 50 años llevó por diferentes escenarios del Perú y países vecinos.
'Una paloma sobre una rama abre su pico para cantar, la rama tiembla como quien dice, tú no sabes lo que es amar. Yo te he querido, yo te he amado, tú no has sabido corresponderme, gota por gota, llanto por llanto, mis ilusiones se acabaron'.
Arequipeño de nacimiento, compositor prolífico, creador de un estilo muy particular, Cueva festejó alborozado este año las Bodas de Oro de su agrupación en un concierto celebrado en el teatro de la Universidad Nacional de Ingeniería. Celebró su vigencia, el cariño del público que no dejaba de cantar sus canciones y que Los Errantes de Chuquibamba fueran todo un símbolo del canto popular.
'Mi padre se fue sabiendo cuánto lo quería su gente. Lo importante para nosotros es que vivió para la música y la disfrutó', nos dijo Gustavo Cueva Zúñiga, quien invitó a sus seguidores a despedirlo hoy en el velatorio de la iglesia San Antonio de Padua en Jesús María.
Para Amanda Portales, la grandeza de Cueva merecía el Museo de la Nación para su sepelio. 'Es hora de que nuestras autoridades se pongan los pantalones y valoren a los verdaderos representantes del folclore nacional. La muerte de don Gilberto es un duro golpe para todos los que crecimos con su música y lo admiramos', dijo conmocionada.
'No se admiren de mí al verme en esta suerte, cae el árbol más frondoso, el edificio más alto, hay justo cielo. El mundo da tantas vueltas sin saber dónde nos lleva, somos humildes juguetes y caprichos del destino, hay justo cielo...'.