Se le atribuye hasta los más impensables milagros: curar a desahuciados, unir a familias separadas por el odio, multiplicar bienes, salvar a personas de una muerte segura. Su imagen evoca respeto y amor. Solo él es capaz de reunir ante sus pies a más de un millón de personas.
Bajo el intenso cielo azul de la “Perla de los Andes”, Tarma (Junín) es bendecida en mayo por la fe y devoción de los miles de fieles provenientes de todos los rincones del país, y hasta del extranjero, quienes festejan sin descanso y prolongadamente al Señor de Muruhuay, del distrito de Acobamba.
Hasta su santuario en el centro poblado de Muruhuay, ubicado en las faldas del cerro Shalacoto, los visitantes agradecen o piden un milagro a una imagen de Cristo en la cruz, pintada sobre una roca. Todos los años, en ese lugar, especialmente desde el 1 mayo hasta el 18 de junio, se congregan peregrinos, turistas y comerciantes que no pierden la oportunidad de ofrecer velas, escapularios y comida.
La ruta para llegar hasta el Señor de Muruhuay es impresionante. Es un ir y venir de fieles peregrinos que recorren en plena madrugada, y por más de cuatro horas, más de 2 km y medio de camino. Como un acto de arrepentimiento y penitencia, varios emprenden tamaña aventura con la única consigna de tocar al santo de Acobamba y pedirle un “milagrito”.
Calles apiñadas, paisajes andinos y campos sembrados con flores coloridas es el paisaje que enmarca la fe al Señor de Muruhuay. Una devoción multitudinaria considerada como una de las celebraciones religiosas más largas del mundo, después de la de la Virgen de Guadalupe, en México.
La fiesta. Más de un mes de fiesta implica una participación de la población en las festividades y exige que los detalles sean preparados con la debida anticipación. Los responsables convocan a familiares y amigos, llegando a sumar 400 invitados para cada mayordomo, relata Antonio Camayo Valverde, quien atribuye al Señor de Muruhuay haberle salvado la vida y proteger a toda su familia.
“Señor de Muruhuay, bendice mi hogar y mi trabajo” es la plegaria que repite en esta celebración infinita donde se mezclan bandas y grupos de danzantes de chonguinada, huancadanza y arpadanza, en medio de brindis, pachamanca y el picante de cuy.
En medio de esta celebración, el Congreso aprobó declarar de necesidad pública e interés nacional el reconocimiento de la Festividad del Señor de Muruhuay. El alcalde de Muruhuay, Álex Avellaneda Sedano, viajó a Lima y agradeció a los congresistas como Luz Salgado.
“Aprobada esta ley, el Estado nos va a asistir en proyectos que están a la espera como agua y desagüe, y el mejoramiento de vías y carreteras para recibir a los miles de fieles”, explicó un emocionado alcalde, quien confesó que su Señor hace milagros con el poco sueldo que gana (S/ 800) y el alicaído dinero que el gobierno le asigna (S/ 1000).
“Somos un municipio autogestionado. Solo nos cuida nuestro Señor”, confía al subrayar que ya se han hecho dos carreteras con el aporte generoso de empresarios como Antonio Camayo Valverde.

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